sábado, abril 24, 2010

Mimetismo

Es curioso el ir sintiendo algunos cambios, superficiales la mayoría y no permanentes, en el comportamiento de uno con el paso del tiempo. Por supuesto se deben al ambiente que rodea al sujeto, en este caso yo. Empezando por mi habitualmente fuera de aquí cuidada barba y que ahora parece la de cualquier pope (voy a evitar adjetivos calificativos de su aspecto exterior, que no de su atribulada alma) y terminando por, en algunos casos, mis modales a la hora de tratar con algún que otro habitante de esta ciudad. Directo al grano, sin concesiones, intentando evitar cualquier atisbo de tocagüevismo. Con cara de mala hostia y sosteniendo firme la brida. Efectivamente, donde fueres haz lo que vieres...y tras casi 20 años relacionándome de una forma o de otra con esta gente y su cultura, se acaba curtiendo e impermeabilizando todo intento de "mestizaje". No way. Todo ello al margen del "repelús" que me da tener que tratar con algún que otro "nuevo ruso", término antaño muy manido pero que en la actualidad va extendiéndose como el aceite en cuanto a su significado y diluyéndose cual azucarillo lo de nuevo al desaparecer de la ecuación, quedando tan sólo ruso, o rusa.